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La gestión del percebe

En Francia, Portugal y en la costa Cantábrica al Este de Cabo Peñas la pesquería es abierta, con períodos de veda y con algunas zonas de reserva (Sousa et al. 2013; Akilah et al. 2014). En contraste, en Galicia y en la costa Oeste de Asturias la recogida no es abierta, sino que se cede a cada cofradía o conjunto de cofradías el derecho de explotar en exclusividad el percebe en una franja de la costa, sistema que recibe el nombre de "planes de explotación" (ejemplo). A cambio, las cofradías se comprometen a explotar el percebe de forma sostenible (cumpliendo las normas establecidas en el plan de explotación) y a informar con minucioso detalle de la fecha, lugar y cantidad de percebe extraído, lo que supone una extraordinaria fuente de información para la investigación y la gestión (Parada et al., 2012; Rivera et al. 2014). En estos sistemas, los pescadores se hacen co-responsables de la gestión, interviniendo en el diseño de los planes, por lo que se puede hablar de un sistema de cogestión.

Desde sus inicios, hace más de 20 años, la pesquería del percebe en el Occidente de Asturias ha sido cogestionada por las cofradías de pescadores y la Dirección General de Pesca Marítima del Principado de Asturias, Centro de Experimentación Pesquera (DGP). La DGP recopila y analiza los datos de las capturas diarias por mariscador y zona de extracción que recogen los guardapescas autorizados en cada plan de explotación. Paralelamente, en colaboración con mariscadores y guardapescas se valoran y proponen las épocas y zonas de vedas totales y parciales para cada campaña.

Incorporando el conocimiento ecológico local de los pescadores, cada piedra en los planes de explotación es gestionada de forma individual, a una escala espacial extraordinariamente fina (Figura 2) (Rivera et al. 2014). Salvo quizás ciertos sistemas de gestión tradicional aplicados por comunidades indígenas en Chile y en la Polinesia, no conocemos más casos en el mundo de "microgestión" como la que se aplica para el percebe asturiano. En unos casos las piedras se abren para la explotación durante toda la temporada. Otras piedras se abren sólo durante la Navidad, cuando el percebe alcanza los precios más altos. Otras piedras se cierran durante todo el año, lo que permite que las poblaciones de percebe se regeneren. Ésta práctica, también única, recuerda a los barbechos que se emplean para regenerar los cultivos en tierra.

Recientemente, como resultado de las negociaciones entre los perceberos (las cofradías) y la DGP, la explotación de las piedras en verano está empezando a generalizarse. Ésta práctica puede entrañar un riesgo, ya que los juveniles reclutan sobre los adultos precisamente en la temporada de veraño-otoño. Es decir, si se extraen los adultos durante la época de verano, puede disminuir el reclutamiento de los juveniles por falta de superficie para reclutar. Sólo el seguimiento científico permitirá confirmar si éstas prácticas son o no sostenibles a largo plazo, por lo que la DGP realiza un control de la cobertura y biomasa de percebe siguiendo un protocolo que permite tener series históricas de datos muy valiosos.


Figura 2. Los Planes del Percebe en el Principado de Asturias. De menor a mayor escala se puede ver la ubicación en la Península Ibérica (A), recuadros con cada uno de los siete planes (B), un detalle del plan de Tapia-Figueras (C) y una ortofoto mostrando 4 zonas de pesca dentro de ese plan (D) (Figura reproducida de (Rivera et al. 2014, con permiso de la revista Marine Policy)